A raíz de la proliferación de programas de remodelación del hogar que se hicieron populares en los comienzos del año 2000, se cambió el paradigma de usar esquemas de color blanco para los interiores a usar colores que están en todo el arcoíris. Estos esquemas de colores a veces funcionan pero hay que tener mucho cuidado al usarlos porque también pueden resultar en una catástrofe de diseño. A continuación se listan algunas pautas que puede considerar para tener éxito con esquemas coloridos.
1. A veces, menos significa más. Lo mejor que salió de la explosión de colores del año 2000, fue usar una pared acentuada. Es una manera excelente para usar colores fuera de lo común y relativamente con poco riesgo de fracasar. Por ejemplo, para el comedor que usualmente se decora con cuadros y velas, queda muy bien acentuarlo con algún color bronceado (cafés rojizos).
2. En los techos, nunca quites el blanco. Si piensas pintar toda una habitación con un color que te guste y es muy llamativo, nunca pintes el techo de ese color. Esta recomendación se debe a que cualquier color más oscuro que el blanco (es decir, cualquier color que no sea blanco) en el techo, hace que la habitación se vea más cerrada y pequeña de lo que es. Solo debes romper esta regla si lo que quieres hacer con la habitación es que se sienta un poco claustrofóbica.
3. A veces, confía en tus instintos. Aunque a nadie le parezcan los colores que has elegido, es bueno seguir tus instintos. No te detengas por ideas que pueden ser muy anticuadas o conservadoras. Habiendo dicho esto, también te debemos recomendar que tomes precauciones. Puedes pedir muestras o cuartos de litro de pintura a un precio muy barato para poder experimentar y elegir con los colores antes de invertir en toda la pintura que necesitas para el trabajo que vas a realizar.
Esperamos que estas pautas te sean de utilidad y recuerda que una casa pintada recientemente es una casa mucho más atractiva en el mercado inmobiliario.
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